Niños virtuosos, niños poderosos


Es imprescindible considerar la infancia como momento propicio para el desarrollo de las virtudes.

Desde pequeños existen una serie de virtudes en las que debemos incidir y sobre las que se apoyan un sin número de fortalezas: Amor, bondad, gratitud, humildad, prudencia, creatividad, integridad y muchas más. Estas virtudes y fortalezas, las adquieren los hijos a través de las vivencias más comunes de la vida en familia, de tal manera que la virtud se convierte en un hábito.

Como padres debemos plantearnos qué tipo de adulto queremos que llegue a ser nuestro hijo, y la primera idea que llega a nuestra cabeza pudiera ser “su profesión”; sin embargo, nuestros hijos son el resultado de un conjunto de esfuerzos por llegar a “ser”, esto es, un adulto ordenado, generoso, responsable, respetuoso, bondadoso, etc., pero lo más importante es que queremos que sea FELIZ.

Para ello, nuestra responsabilidad como padres, es ayudarlos a desarrollar y fortalecer el autodominio, la fuerza de voluntad, la autoestima, la alegría, etc.,  así aprenderá a “ser ordenado” en su persona y en la administración de tiempo; a “ser trabajador” en su constante aspiración para terminar sus proyectos con excelente calidad; a “ser generoso” al compartir no solo sus pertenencias sino su vida con quienes lo rodean; y a “ser responsable” cuando libremente y comprometido decida cumplir con sus obligaciones.

En resumen, las virtudes son prácticas cotidianas que se adquieren por la repetición de actos y que facilitan responder de determinada manera ante una situación, por ejemplo: Decir siempre la verdad, fortalece la virtud de la sinceridad; o pensar en los demás, fortalece la generosidad.

La clave de una buena educación se encuentra en acompañar a los hijos en el logro de las virtudes, recuerda que un solo acto NO supone virtud, para alcanzarla hay que ser constante y hacerlo con sentido, sabiendo qué se hace, por qué se hace y actuando siempre y en cualquier lugar y circunstancia aun cuando no haya nadie más presente.

Un niño o joven virtuoso tiene el poder de aprovechar al máximo su potencial, le permiten tomar decisiones de sí mismo al servicio de los demás. Logra el uso correcto de la inteligencia, afectos voluntad y la libertad hacia el bien y la verdad.

 

“El único camino que conduce a una vida tranquila es el que pasa a través de las virtudes” Juvenal

 

Clarita Luna

Directora Elementary School